sábado, 8 de noviembre de 2014

Un poco de historia...




El fisiólogo vegetal alemán Haberlandt dejó sentadas las bases para el desarrollo de la micropropagación en 1902 al enunciar su teoría de la toti potencialidad celular, la que dice que: “cualquier célula vegetal  lleva intrínseca  la potencialidad de reproducir a partir de sí   un individuo idéntico a aquel que le dio origen”, lo que podría ocurrir a partir de una célula y aún más,  aunque esta proviniera de la raíz por ejemplo,  incluso  granos de polen, llegarían a posteriori  de sucesivas divisiones bajo cultivo a reorganizar un individuo completo e idéntico a aquel del cual proviene la célula donante, salvo que tratándose de células sexuales como en el último de los ejemplos citados, la descendencia sería haploide por provenir de células sexuales. Hecho que reviste importancia en el proceso de mejoramiento por la obtención de individuos genéticamente modificados.

En 1922 Knudson obtuvo la germinación de simientes de orquídeas en medios sintéticos (cultivo asimbiótico).  


Morel   en 1960 sentó las bases de lo que hoy se conoce como clonación al lograr sanear meristemas de Cymbidium (Orquidáceas) contaminados de virus logrando a partir de los mismos la proliferación de masas de protocormos, los que pueden ser divididos y vueltos a cultivar para regenerar nuevas plantas. Esto dio un gran impulso al cultivo de las mismas ya que los sistemas tradicionales de multiplicación vegetativa  son extremadamente lentos.



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